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Captura directa de CO2 del aire: qué es esta tecnología y por qué genera tanto debate
Ciencia

Captura directa de CO2 del aire: qué es esta tecnología y por qué genera tanto debate

Plantas capaces de extraer dióxido de carbono directamente de la atmósfera avanzan en distintos países. Explicamos cómo funcionan, sus límites y sus críticas.

Entre las tecnologías que se presentan como parte de la solución al cambio climático, pocas generan un debate tan polarizado como la captura directa de aire, conocida por sus siglas en inglés DAC (Direct Air Capture). La idea suena casi a ciencia ficción: máquinas gigantes que aspiran aire ambiente y extraen de él el dióxido de carbono, el mismo gas que llevamos décadas emitiendo en cantidades masivas. Lejos de ser un concepto teórico, ya existen plantas operativas a escala piloto y comercial en distintos puntos del planeta. Pero, ¿es realmente una solución viable o más bien una distracción cara frente a lo que de verdad hace falta, que es emitir menos?

Cómo funciona la captura directa de aire

A diferencia de la captura de carbono tradicional, que se instala en la fuente de emisión —por ejemplo, en la chimenea de una fábrica o una central eléctrica—, la captura directa de aire trabaja con el aire ambiente tal cual, sin necesidad de estar junto a un emisor concreto. El proceso, simplificado, consta de varios pasos:

  1. Ventiladores de gran tamaño empujan aire ambiente a través de un material captador (normalmente un filtro químico o una solución líquida) diseñado para retener selectivamente las moléculas de CO2.
  2. Una vez saturado el material, se aplica calor o cambios de presión para liberar el CO2 capturado en forma concentrada, regenerando el filtro para un nuevo ciclo.
  3. El CO2 concentrado resultante se puede almacenar de forma permanente —normalmente inyectándolo en formaciones geológicas profundas, donde mineraliza con el tiempo— o reutilizarse en procesos industriales, como la fabricación de combustibles sintéticos o materiales de construcción.

La ventaja teórica frente a otros métodos es que no depende de la ubicación de una fuente contaminante: en principio, se podría instalar en cualquier lugar con buen acceso a energía limpia y buenas condiciones para el almacenamiento geológico posterior.

Quién está construyendo estas plantas

La empresa suiza Climeworks es probablemente el nombre más conocido del sector. Su planta Orca, en Islandia, fue una de las primeras instalaciones comerciales de este tipo en operar, aprovechando la abundante energía geotérmica de la isla para alimentar el proceso, que requiere bastante energía para funcionar. Posteriormente la compañía puso en marcha Mammoth, una instalación de mayor capacidad diseñada para capturar varias veces más CO2 al año que su predecesora, aunque las cifras de captura efectiva han evolucionado de forma gradual respecto a la capacidad nominal de diseño.

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Islandia no es casualidad como ubicación: combina energía geotérmica abundante y barata con formaciones de roca basáltica especialmente adecuadas para la mineralización del CO2 inyectado, un proceso mediante el cual el gas se transforma en roca carbonatada de forma prácticamente permanente en pocos años, algo mucho más rápido que en otro tipo de formaciones geológicas.

Otros proyectos relevantes se han desarrollado en Estados Unidos, con instalaciones de mayor escala en fase de desarrollo respaldadas tanto por inversión privada como por programas de apoyo público destinados a impulsar tecnologías climáticas emergentes.

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El gran problema: el coste por tonelada

Aquí es donde el entusiasmo choca con la realidad económica. Capturar una tonelada de CO2 mediante DAC cuesta significativamente más que otras formas de reducción de emisiones, como mejorar la eficiencia energética o sustituir combustibles fósiles por renovables. Las cifras concretas varían según la fuente y la instalación, pero de forma consistente se sitúan en un rango bastante más alto que el precio del carbono en la mayoría de mercados regulados de emisiones, lo que hoy en día hace que la tecnología dependa en gran medida de créditos de carbono voluntarios vendidos a empresas dispuestas a pagar una prima por compensaciones de alta calidad y trazabilidad verificable, más que de la rentabilidad pura del proceso.

La expectativa de la industria es que el coste se reduzca de forma progresiva a medida que la tecnología madure y se construyan plantas a mayor escala, siguiendo una curva de aprendizaje similar a la que en su día abarató drásticamente la energía solar fotovoltaica. Pero esa reducción de costes está por confirmarse a la escala necesaria, y no todos los expertos coinciden en que se vaya a producir con la rapidez que el sector proyecta.

Ventajas y críticas de esta tecnología

A favor:

  • Permite abordar emisiones ya acumuladas en la atmósfera, no solo las nuevas, algo que otras tecnologías de descarbonización no consiguen por sí solas.
  • No depende de la ubicación de fuentes emisoras concretas, lo que da flexibilidad para instalarse donde las condiciones energéticas y geológicas sean más favorables.
  • El CO2 capturado puede tener usos industriales adicionales más allá del almacenamiento permanente.

En contra:

  • El coste actual por tonelada es muy elevado en comparación con reducir emisiones directamente en origen.
  • El proceso requiere mucha energía, por lo que si no se alimenta con fuentes limpias, parte del beneficio climático se pierde en el propio proceso de captura.
  • Existe la preocupación, señalada por bastantes organizaciones ambientales, de que estas tecnologías puedan usarse como excusa para retrasar la reducción real de emisiones por parte de sectores contaminantes, en lugar de tratarse como el complemento que en principio se plantea.

No es una solución mágica, sino un complemento

El consenso mayoritario entre climatólogos y organismos internacionales, incluido el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático en sus informes más recientes, es que tecnologías como la captura directa de aire serán probablemente necesarias para alcanzar los objetivos climáticos globales, pero únicamente como complemento a una reducción drástica de emisiones, no como sustituto de ella. Ninguna proyección seria plantea que la captura de carbono por sí sola pueda compensar el ritmo actual de emisiones globales sin un cambio profundo y simultáneo en cómo producimos energía, fabricamos y nos movemos.

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Preguntas frecuentes

¿La captura directa de aire es lo mismo que capturar CO2 en una fábrica? No exactamente. La captura en fuente se instala junto a un emisor concreto y trabaja con concentraciones de CO2 mucho más altas, mientras que la captura directa de aire procesa aire ambiente, donde el CO2 está mucho más diluido, lo que la hace más costosa energéticamente por tonelada capturada.

¿El CO2 capturado se queda almacenado para siempre? Cuando se inyecta en formaciones geológicas adecuadas para mineralización, el proceso se considera de almacenamiento muy duradero a escala de siglos, aunque el seguimiento a largo plazo y la verificación siguen siendo objeto de estudio y estandarización.

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¿Cualquier país podría construir una planta de este tipo? En teoría sí, pero las instalaciones más eficientes buscan condiciones específicas: acceso a energía limpia abundante y barata, y formaciones geológicas adecuadas para el almacenamiento, algo que no todos los territorios ofrecen en igual medida.

La captura directa de aire no va a resolver por sí sola el cambio climático, y quien la presente como una solución definitiva simplifica en exceso un problema mucho más complejo. Pero descartarla por completo tampoco parece razonable a la vista de cómo evolucionan tanto la inversión como la investigación en este campo. Lo más probable es que, si consigue abaratarse a la escala que promete la industria, termine ocupando un papel modesto pero real dentro de una estrategia climática que necesitará, sobre todo, seguir reduciendo emisiones en origen.

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Lucía Navarro
Lucía Navarro

Divulgadora científica. Le interesan el espacio, la investigación y cómo la tecnología cambia nuestra vida online. Fan de explicar lo complejo sin jerga.

4 comentarios

  • AT
    Adrián T.ayer

    Excelente, por fin una web que lo explica en condiciones.

    ♥ 19
  • MV
    Marta V.hace 3 días

    Me ha encantado el enfoque, muy bien redactado.

    ♥ 12
  • ME
    Manuel E.hace 5 horas

    Ojalá más medios informaran así de claro. Enhorabuena.

    ♥ 5
  • LF
    Lucía F.hace 1 día

    Yo lo veo con dudas todavía, pero pinta interesante.

    ♥ 22