
Cómo funciona el draft de la NBA: la guía definitiva
Explicamos paso a paso el draft de la NBA: la lotería, el orden de elección, las dos rondas y por qué decide el futuro de las franquicias.
Cada mes de junio, antes de que arranque la agencia libre, la NBA celebra uno de los eventos que más define el futuro de sus 30 franquicias: el draft. En un par de horas se deciden carreras enteras, se reparten universitarios que aún no han jugado un solo minuto profesional y se sientan las bases de proyectos que tardarán años en dar sus frutos. Entender cómo funciona no es solo curiosidad para aficionados: explica por qué algunos equipos pierden partidos “a propósito” y por qué un simple pick de segunda ronda puede cambiar de manos varias veces antes de usarse.
Qué es el draft y para qué sirve
El draft es el mecanismo por el que la NBA asigna los derechos de fichaje de los nuevos talentos —normalmente jugadores universitarios, aunque cada vez más internacionales y jugadores de la G League— a sus equipos. A diferencia del fútbol europeo, donde cualquier club puede fichar a cualquier jugador libre si paga su cláusula o negocia con su equipo, en la NBA (y en el resto de grandes ligas norteamericanas) un jugador que entra por el draft solo puede firmar, en un primer momento, con el equipo que eligió sus derechos.
El objetivo declarado de la liga es el equilibrio competitivo: si cualquier franquicia pudiera fichar libremente a los mejores universitarios, los equipos con más dinero acumularían todo el talento joven. El draft reparte ese talento intentando premiar más a los equipos que peor lo hicieron la temporada anterior.
La lotería: el corazón del sistema
Aquí está la pieza más comentada del proceso. Los 14 equipos que no llegaron a playoffs entran en la lotería del draft, un sorteo ponderado por bolas numeradas que determina quién elige primero, segundo y tercero. Cuanto peor balance de victorias y derrotas tuvo un equipo, más combinaciones numéricas se le asignan y, por tanto, más probabilidades tiene de quedarse con el primer pick.
Desde la reforma de 2019, la NBA aplanó esas probabilidades: los tres peores equipos de la liga comparten exactamente la misma probabilidad de obtener el número uno (en torno al 14%), en lugar de que el peor de todos tuviera una ventaja mucho mayor sobre el resto. El cambio se hizo precisamente para combatir el llamado “tanking”: la práctica de perder partidos deliberadamente al final de temporada para maximizar las opciones en la lotería. A partir de la cuarta posición, las probabilidades ya se reducen de forma progresiva según el balance de cada equipo, hasta llegar al puesto 14.
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Los equipos que sí llegaron a playoffs eligen después, en orden inverso a su récord de temporada regular, de manera que el campeón de la NBA siempre elige el último, en la posición 30.
Las dos rondas y sus reglas
El draft consta de dos rondas de 30 elecciones cada una, un total de 60 jugadores por año. La primera ronda es la que genera más expectación: ahí caen los prospectos considerados franquicia, los que pueden cambiar el rumbo de un equipo en pocos años. Los contratos de primera ronda están predeterminados por convenio colectivo (el llamado rookie scale), así que no hay negociación salarial: el salario ya viene fijado según la posición en la que se elige.
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La segunda ronda es terreno de apuestas y oportunidades. Los contratos no están garantizados de la misma manera, lo que da más margen a los equipos para firmar acuerdos parciales, cortar jugadores o enviarlos a la G League sin comprometer tanto dinero. Muchos jugadores relevantes de la liga actual —bases titulares, tiradores de rotación, incluso algún All-Star— salieron de la segunda ronda o ni siquiera fueron elegidos (undrafted).
Trades de picks y draft-and-stash
Una de las particularidades más fascinantes del draft es que las elecciones se pueden traspasar años antes de producirse. Un equipo puede ceder su pick de primera ronda de dentro de tres temporadas a cambio de un jugador veterano hoy, apostando su futuro por presente competitivo. Esta práctica ha generado sagas larguísimas: picks que cambian de mano media docena de veces, protegidos bajo cláusulas (“protegido top-4”, por ejemplo, significa que solo se cede si cae fuera de las cuatro primeras posiciones) que pueden retrasar una operación durante años.
También existe el llamado draft-and-stash: elegir a un jugador internacional, normalmente europeo, que sigue jugando en su liga de origen uno o varios años más antes de dar el salto a la NBA. El equipo retiene sus derechos indefinidamente sin que ocupe un hueco en la plantilla ni consuma presupuesto salarial mientras tanto.
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Aciertos, fracasos y el peso del debate
El draft es también el terreno de los llamados “draft busts”: elecciones altísimas que nunca rindieron al nivel esperado, frente a auténticas gangas encontradas en la segunda ronda o incluso fuera del draft. Ese contraste alimenta buena parte del debate mediático de cada verano: analistas, aficionados y los propios equipos dedican meses enteros a “mock drafts” (simulacros de quién elegirá a quién) que casi nunca aciertan del todo, precisamente porque el factor humano —lesiones, adaptación, entorno— pesa tanto como el talento puro sobre el papel.
Preguntas frecuentes
¿Puede un jugador elegir a qué equipo va en el draft? No directamente. El jugador se declara elegible y los equipos deciden a quién eligen. Algunos prospectos intentan influir informando a los equipos de que no quieren jugar en cierta franquicia, pero la decisión final es siempre del club.
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¿Qué pasa si un equipo no quiere a nadie de los disponibles con su pick? Puede traspasar la elección a otro equipo a cambio de jugadores, futuras elecciones o dinero, en vez de usarla.
¿Todos los jugadores universitarios pueden entrar al draft? No inmediatamente: la NBA exige una edad mínima (19 años cumplidos en el año del draft) y, en la práctica, casi todos los universitarios deben esperar al menos una temporada tras el instituto antes de declararse elegibles.
El draft seguirá siendo, año tras año, el momento en que la esperanza se reparte entre 30 aficiones a la vez: una noche en la que un pick puede convertirse en la próxima superestrella de la liga o en una nota a pie de página olvidada cinco años después.



Buenísimo el resumen, se agradece que vayáis al grano.
Menos mal que alguien lo cuenta bien y sin rodeos.
Yo lo veo con dudas todavía, pero pinta interesante.
Justo lo que estaba buscando, gracias por explicarlo tan claro.
A ver si es verdad y no se queda en promesas como siempre 😅