
Passkeys: qué son, cómo funcionan y por qué podrían acabar con las contraseñas
Explicamos qué son las passkeys, cómo funcionan frente a las contraseñas tradicionales, sus ventajas de seguridad y dónde puedes empezar a usarlas en 2026.
Cada pocos años aparece una tecnología que promete ser “la muerte de la contraseña”. Casi ninguna ha cumplido esa promesa, pero las passkeys son las primeras que cuentan con el respaldo simultáneo de Google, Apple, Microsoft y cientos de servicios online, lo que las convierte en el candidato más serio hasta la fecha. Si llevas meses viendo esa opción aparecer al iniciar sesión y no sabes muy bien qué hacer con ella, aquí tienes la explicación completa.
Qué es exactamente una passkey
Una passkey es una credencial de acceso basada en criptografía de clave pública, la misma tecnología que protege las conexiones seguras de internet desde hace décadas. En vez de una palabra o combinación que tú creas y memorizas, el sistema genera automáticamente un par de claves matemáticamente relacionadas: una clave privada, que se queda guardada y cifrada en tu móvil, ordenador o llavero de seguridad, y una clave pública, que se envía al servicio online al que te registras.
Cuando quieres iniciar sesión, el servicio no te pide que le envíes ninguna clave. En su lugar, plantea un reto criptográfico que solo tu clave privada puede resolver, y tu dispositivo lo firma internamente tras confirmar que eres tú mediante huella, reconocimiento facial o el PIN del propio equipo. Esa firma se envía de vuelta como prueba de identidad, sin que la clave privada abandone nunca tu dispositivo.
Cómo es el proceso al iniciar sesión
En la práctica, usar una passkey se parece más a desbloquear el móvil que a “iniciar sesión” en el sentido clásico:
- Entras en la web o app y seleccionas la opción de acceder con passkey.
- El dispositivo te pide la misma verificación que usas para desbloquearlo: huella dactilar, Face ID, reconocimiento facial de Windows Hello o un PIN.
- Tras esa confirmación, el sistema operativo firma el reto de forma automática y te da acceso, sin escribir absolutamente nada.
Todo el proceso suele durar menos de dos segundos, y las passkeys creadas en un dispositivo se pueden sincronizar de forma cifrada con el resto de tus aparatos a través del llavero de iCloud, la cuenta de Google o gestores de contraseñas compatibles, así que no dependes de un único móvil para siempre.
Por qué se consideran más seguras que una contraseña
La ventaja de fondo no es solo la comodidad, sino que las passkeys eliminan de raíz varios de los problemas de seguridad más comunes en internet:
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- No se pueden filtrar en una brecha de datos como sí ocurre con las contraseñas: aunque un servicio sufra un ataque, lo único que guarda en sus servidores es la clave pública, que es inútil sin la clave privada correspondiente.
- Son inmunes al phishing clásico, porque la passkey solo funciona en el dominio exacto para el que se creó; una web falsa que imite a un banco o a una red social no puede engañar al sistema para que firme el reto.
- No existe reutilización de contraseñas entre servicios, uno de los mayores riesgos actuales, porque cada passkey se genera de forma única para cada cuenta.
- No dependen de que el usuario cree una contraseña robusta, algo que en la práctica muy poca gente hace de forma consistente.
Ventajas e inconvenientes de dar el salto
A favor:
- Inicio de sesión mucho más rápido y sin fricciones, especialmente en el móvil.
- Resistencia real frente a los ataques de phishing y robo de credenciales, los más habituales hoy en día.
- No hay nada que memorizar ni que se pueda perder en una filtración masiva.
En contra:
- Todavía no todos los servicios las ofrecen, así que conviven con las contraseñas tradicionales durante bastante tiempo.
- Cambiar de ecosistema (por ejemplo, de Android a iPhone) o perder todos los dispositivos sincronizados puede complicar la recuperación de acceso si no se configuran bien las copias de seguridad.
- Genera cierta desconfianza inicial en quienes prefieren tener el control físico de “escribir” su clave, aunque en la práctica el sistema es más robusto.
Dónde puedes empezar a usarlas ya
La lista de servicios compatibles ha crecido con fuerza: gestores de correo, redes sociales, tiendas online, plataformas de videojuegos y bancos han ido añadiendo la opción en sus ajustes de seguridad, normalmente bajo un apartado llamado “acceso sin contraseña” o directamente “passkeys”. Lo habitual es que, al activarla, el servicio siga permitiendo la contraseña tradicional como alternativa, así que no hay riesgo de quedarte fuera de tu propia cuenta si algo falla la primera vez.
Los principales sistemas operativos —Android, iOS, Windows y ChromeOS— ya incluyen soporte nativo, y los navegadores más usados gestionan la creación y el uso de passkeys sin necesidad de instalar nada adicional. Si usas un gestor de contraseñas de terceros, es muy probable que también ofrezca ya sincronización de passkeys entre dispositivos, lo que facilita no depender de un único fabricante.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si pierdo el móvil donde tengo mis passkeys?
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Si estaban sincronizadas con tu cuenta en la nube (iCloud, Google, o un gestor de contraseñas), puedes recuperarlas al iniciar sesión en un nuevo dispositivo con esa misma cuenta. Por eso es importante mantener activa la sincronización y tener configurado un método de recuperación de esa cuenta principal.
¿Las passkeys sustituyen también a la verificación en dos pasos?
En la práctica, sí cumplen una función similar porque combinan “algo que tienes” (el dispositivo) con “algo que eres” (la biometría), pero conviene revisar la configuración de cada servicio, ya que algunos siguen pidiendo un segundo factor adicional para operaciones especialmente sensibles.
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¿Puedo usar una passkey en un ordenador que no es mío?
Sí, mediante un código QR que escaneas con el móvil donde tienes la passkey, de forma parecida a como funciona ya el inicio de sesión de WhatsApp Web. El ordenador ajeno nunca llega a ver ni almacenar la clave.
Las passkeys no van a desaparecer de la noche a la mañana con las contraseñas, pero sí marcan el camino hacia el que se dirige la autenticación online. Merece la pena activarlas en los servicios que ya las ofrecen, sobre todo en el correo y las cuentas bancarias, y dejar que la propia comodidad haga el resto del trabajo de convencer a quien todavía desconfía del cambio.



A ver si es verdad y no se queda en promesas como siempre 😅
Muy buen artículo, no tenía ni idea de esto. Gracias por la info 👏
No me lo esperaba, la verdad. Vaya notición.