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Auroras boreales: el espectáculo de luz que pinta el cielo de verde y violeta
Ciencia

Auroras boreales: el espectáculo de luz que pinta el cielo de verde y violeta

Descubre cómo se forman las auroras boreales y australes, por qué exhiben esos colores tan llamativos y dónde es mejor observarlas desde España.

Pocas imágenes en la naturaleza resultan tan hipnóticas como una cortina de luz verde y violeta ondeando en el cielo nocturno. Las auroras boreales —y sus homólogas australes, las auroras australes— llevan siglos fascinando a viajeros, poetas y científicos por igual. Pero detrás de esa belleza hay un proceso físico tan elegante como el propio fenómeno visual.

El Sol, el gran protagonista

Todo comienza a unos 150 millones de kilómetros de distancia. El Sol emite de forma constante un flujo de partículas cargadas —principalmente electrones y protones— conocido como viento solar. En momentos de actividad intensa, como erupciones solares o eyecciones de masa coronal, ese flujo se vuelve mucho más denso y energético.

Cuando esas partículas viajan por el espacio y se acercan a la Tierra, la mayoría no llega a la superficie gracias a un escudo invisible pero poderoso: la magnetosfera, el campo magnético que rodea nuestro planeta. Este campo desvía la mayor parte del viento solar como si fuera un paraguas cósmico.

El embudo hacia los polos

Sin embargo, la magnetosfera no es completamente impenetrable. Cerca de los polos magnéticos, las líneas de campo son casi perpendiculares a la superficie y actúan como toboganes que guían las partículas directamente hacia la atmósfera. Ahí es donde ocurre la magia.

Cuando los electrones del viento solar descienden a lo largo de esas líneas y chocan con los gases de la atmósfera superior —sobre todo nitrógeno y oxígeno a altitudes de entre 100 y 300 kilómetros—, transfieren su energía a los átomos. Estos átomos, al “excitarse”, pasan a un estado de mayor energía y, un instante después, la liberan en forma de luz visible.

El secreto de los colores

El color de la aurora depende de dos factores: el tipo de gas con el que colisionan las partículas y la altitud a la que se produce la interacción.

  • Verde: el color más frecuente. Lo produce el oxígeno atómico a altitudes de entre 100 y 150 km.
  • Rojo: también generado por oxígeno, pero a altitudes superiores a los 200 km, donde la atmósfera es más tenue.
  • Azul y violeta: son obra del nitrógeno molecular, especialmente a altitudes más bajas.
  • Rosa y blanco: aparecen cuando se mezclan varias altitudes y tipos de gas.

¿Por qué no siempre son visibles?

La actividad aurora depende directamente del ciclo solar, un ciclo de aproximadamente 11 años en el que el Sol alterna entre fases de mayor y menor actividad. Durante los máximos solares, las erupciones son más frecuentes y potentes, y las auroras pueden verse a latitudes mucho más bajas de lo habitual. De hecho, en varios episodios recientes, las auroras fueron visibles desde puntos del norte y centro de la Península Ibérica, algo que hasta hace pocos años se consideraba excepcional.

Dónde verlas mejor

Las zonas del óvalo auroral —la franja que rodea los polos magnéticos— son las más fiables: Noruega, Islandia, Finlandia, el norte de Canadá y Alaska. Lo ideal es una noche despejada, sin luna llena y lejos de la contaminación lumínica.

Existen aplicaciones y servicios que monitorizan en tiempo real el índice geomagnético Kp, que mide la actividad auroral en una escala del 0 al 9. Con un Kp de 5 o más, las auroras pueden alcanzar latitudes templadas.

Un fenómeno que no es exclusivo de la Tierra

Las auroras no son un privilegio terrestre. Se han observado en Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno e incluso en algunas lunas del sistema solar. Siempre que haya un campo magnético y una fuente de partículas cargadas, el fenómeno puede repetirse. En Júpiter, por ejemplo, las auroras son permanentes y de una escala que hace palidecer a las terrestres.

La próxima vez que el cielo nocturno se tiña de verde, recuerda que estás viendo partículas del Sol convertidas en luz tras un viaje de millones de kilómetros. Pocas veces la física resulta tan poética.

Lucía Navarro
Lucía Navarro

Divulgadora científica. Le interesan el espacio, la investigación y cómo la tecnología cambia nuestra vida online. Fan de explicar lo complejo sin jerga.

5 comentarios

  • BM
    Beatriz M.hace 1 día

    Muy buen artículo, no tenía ni idea de esto. Gracias por la info 👏

    ♥ 20
  • AN
    Alberto N.hace 4 días

    Justo lo que estaba buscando, gracias por explicarlo tan claro.

    ♥ 13
  • RS
    Rocío S.hace 8 horas

    Lo comparto ahora mismo con mi grupo, esto interesa a todos.

    ♥ 6
  • PH
    Pablo H.hace 2 días

    Buen punto el que mencionáis al final, no lo había pensado.

    ♥ 23
  • PL
    Patricia L.hace 2 horas

    La verdad es que os habéis adelantado a todos con esta noticia.

    ♥ 16